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lunes, 22 de octubre de 2012

Viernes, Lunes.


Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Lunes, Martes, Miércoles… Horribles las discotecas, horrorosas todas, un antro feo, oscuro, sudoroso, cochino. Con un volumen de música de tal manera que no se puede hablar a más de 20cm. de distancia. Unas luces de colores con ritmo de nada, parpadeando y girando eternamente en medio de la pista. Con muy distinguidos letreros en luces de neón a medio funcionar: “El Rincón”, “Full salsa”, “Gózalo con la 33, con Caracas.”, “Bailalo", “Tropical Dance” Y un sinfín de nombres logrados a partir de palabras cualquieras. (Salsa, Donde, Baile, Rumba, Caliente…)  ¡Claro, con razón les gusta! Rinconcitos espantosos llenos a alegría y felicidad falsa; Se sienten como pez en el agua, en el agua vuelta nada, en el agua cochina.

Ahí va el protagonista de la noche, invitando al que se encuentre: “— ¿Qué más papi, va ir? Se toma dos y se va.” Creyéndose de los más atractivo e interesante de la ciudad, sacando pecho y frente en alto, sin pena, siempre me dijeron que la seguridad es lo más importante, ¿Sera que se les olvido decir que sirve para embarrarla sin pena? ¿Cuál pena? Ni pena les dará. Caminando como gran alegría se va a acercando a su destino, dispuesto a todo, a salvar su dignidad hasta con riñas callejeras con tal de no quedar patético ante la sociedad patética. Pero sin antes empezar a bailar, el supuesto arte, el arte del "beat”. Se juntan dos sujetos a no menos de 10cm. para disponersen a bailar,  y empiezan:

-Sonando: “Yo te lo dije no me iba a enamorar,
te lo advertí a ti my girl,
que al otro día nos íbamos a olvidar,
que no nos íbamos a llamar…”

— Siento algo diferente en ti. -Dice la mujer.-
— Amor a primera vista muñeca.
— Ay tan lindo, ¿En qué semestre vas?
— ¡Quinto! Voy terminando y casi me saco una beca. -Dice lo anterior mientras se auto pregunta si con un promedio de 2.5 alcanza a pasar el primer semestre.-
— Te ves re interesante, pero te aclaro que no soy una mujer fácil… Pocos hombres como tú.
— Yo se mi amor, pero tengo mis truquitos.
— No te va a quedar fácil.

Y así se les va el tiempo, hasta que pasada la hora misteriosamente y sin razón alguna para la explicación de tal fenómeno, termina la difícil dama suplicando a los mil vientos con olor a aguardiente y orina del baño que ojala lo de las enfermedades de transmisión sexual sean solo un mito, y que el niñito Yeison todavía no venga en camino. Embarazada y con indicios de sida se va feliz a casa porque nunca lo había hecho mejor.

Pasa la noche con más de un desliz: Menores de edad sacados por la policía, otros varios en patrullas por riñas, muertos en el baño, sellamiento licor adulterado, embarazaos no deseados, y demás pormenores y detalles sin importancia al ritmo de un nuevo amanecer, otra vez el sol tranquilizador, otra vez la mañana pasiva que los contemplaba con cierto desdén aparece. Nuevamente lunes, un lunes sumamente soleado.